
La palabra «humanizar» es un término moderno que ha sustituido al viejo vocablo «humanar» cuyo significado según el diccionario de María Moliner es hacer una cosa más humana, menos cruel, menos dura para los hombres. Su raíz se encuentra en el término «humanidad» definible según el diccionario de la Real Academia Española como sensibilidad, compasión, bondad hacia los semejantes.
Independientemente de sus raíces semánticas, hoy día, hablar de humanización como valor social puede resultar comprometedor, ya que reclama la dignidad personal intrínseca de todo ser humano, los derechos que de ella se derivan y la coherencia con los valores que él siente como peculiares e inalienables.
En el contexto sanitario, el concepto de humanización suele hacer referencia al abordaje integral de la persona, es decir su extensión holística, donde interactúan las dimensiones biológica, psicológica, social y conductual2 ; 3. Desde esta perspectiva se debe otorgar igual importancia a las necesidades sociales, emocionales y psicológicas que a las físicas, y ello significa hacer referencia a la persona en todo lo que se realiza para promover y proteger la salud, curar las enfermedades, garantizar un ambiente que favorezca una vida sana y armoniosa a nivel físico, emotivo, social y espiritual.