
La seguridad del paciente es un componente esencial de la calidad asistencial, especialmente cuando la complejidad de la asistencia ha alcanzado niveles extremos. En la actualidad, conseguir esta seguridad se considera una estrategia básica del sistema nacional de salud. Los servicios de Medicina Nuclear muestran unas particularidades que los hacen especiales en materia de seguridad del paciente, con situaciones que se salen de la práctica asistencial común de los servicios del resto del marco hospitalario. Estas particularidades vienen definidas por el hecho de utilizar en la actividad diaria radiaciones ionizantes, tanto encapsuladas como no encapsuladas. Además, y concretamente en el caso de la tomografía por emisión de positrones (PET), el hecho de realizar la exploración implica de modo indispensable la coordinación de numerosos grupos de profesionales, tanto de la propia unidad de gestión clínica como de otros servicios del hospital (incluso de empresas ajenas al propio hospital y al propio sistema sanitario público). El objetivo del presente trabajo ha sido identificar los riesgos a los que puede exponerse un paciente que va a ser explorado mediante PET en un servicio de Medicina Nuclear y elaborar el mapa de riesgos para el proceso PET. La metodología empleada se enmarca genéricamente en la propuesta por el Ministerio de Sanidad (2007) y su concreción práctica (dada la escasa literatura disponible en Medicina Nuclear) sigue en lo posible lo desarrollado en áreas asistenciales afines (radiodiagnóstico y radioterapia). Para ello, se constituyó un equipo multidisciplinar de profesionales directamente relacionados con el proceso PET, se utilizó la metodología análisis modal de fallos y efectos con la intención de identificar los posibles fallos, sus causas y los potenciales eventos adversos que provocan cada uno de los fallos. Como paso final, se creó el mapa de riesgos, ubicando en cada etapa del proceso los fallos previamente identificados. El presente trabajo expone el proceso PET, el cual ha permitido describir los riesgos que puede correr un paciente cuando es requerido para realizarse una exploración PET, así como los eventos adversos derivados de ellos. Todo ello ha quedado plasmado en un mapa de riesgos del proceso PET.